El arzobispo de Buenos Aires, Jorge Ignacio García Cuerva, presidió este 7 de agosto de 2026 la misa central y la tradicional bendición de herramientas en la festividad de San Cayetano en el barrio porteño de Liniers. Durante la jornada, que congregó a miles de fieles y fue acompañada por una marcha social hacia la Plaza de Mayo, el líder religioso realizó críticas contundentes sobre la situación económica y social actual del país.
En el corazón de su predicación, García Cuerva retomó el pasaje evangélico de los "siete panes y unos pocos pescados" para conectar la enseñanza religiosa con la realidad que atraviesa la Argentina en 2026. "El pueblo está cansado de dirigentes que hablan de los pobres, pero que no están cerca de sus necesidades", remarcó el arzobispo, señalando la desconexión entre la clase política y las demandas ciudadanas actuales.
Durante su discurso, García Cuerva enfatizó la urgencia de "no ser indiferentes, no maquillar el sufrimiento" ni esconder la pobreza "debajo de la alfombra". Describió una sociedad "paralizada cuando pierde el deseo de salir adelante, herida por la descalificación y el odio, ciega cuando se deja nublar por ideologismos y prejuicios, y muda cuando calla ante el deterioro de la economía". Con particular énfasis, advirtió: "Estamos mudos cuando nos resignamos a que las cosas aumenten", haciendo referencia directa a la inflación y el incremento de tarifas de transporte que afectan a los argentinos en la actualidad.
El arzobispo abordó específicamente el malestar de los trabajadores, señalando que "el sueldo no alcanza" y que el bienestar económico "raras veces va a llegar al ciudadano común" en 2026. Lamentó que las familias se vean asfixiadas por deudas o se encuentren obligadas a acumular dos o más empleos para poder sostenerse económicamente, reflejando las dificultades que enfrenta la clase trabajadora argentina en este período.







