La aerolínea de bajo costo Flybondi presentó ante los tribunales comerciales de Buenos Aires una solicitud de concurso de acreedores el 12 de octubre de 2026, buscando reestructurar su pasivo y evitar la quiebra. Esta medida llega después de dos meses sin realizar operaciones de vuelo en el país, reflejando una crisis operativa severa que ha puesto en riesgo la continuidad de la empresa.
El deterioro financiero de la compañía se profundizó significativamente durante 2024, período en el cual redujo su flota activa de manera drástica: pasó de 14 a solo 2 aeronaves. Esta contracción operativa provocó cancelaciones masivas de vuelos, un desplome en los ingresos diarios e imposibilitó que la empresa cumpliera con sus compromisos con proveedores de servicios de rampa e insumos. El pasivo total que busca reestructurar asciende a $609.589 millones, mientras que los activos declarados alcanzan los $176.103 millones, dejando un patrimonio neto negativo de $433.485 millones.
Entre las deudas más significativas figuran $15.900 millones adeudados a YPF, montos pendientes con proveedores como Swissport Argentina y New Air Fly Service, además de deudas impositivas con organismos públicos y pasajes sin reembolsar. La situación laboral es crítica: 826 trabajadores se ven afectados directamente, con $21.528 millones en salarios no liquidados y un atraso de $32.833 millones en cargas sociales y aportes previsionales.
A pesar del panorama desalentador, la dirección de Flybondi sostiene que la empresa conserva la infraestructura necesaria para intentar reanudar sus operaciones. Los próximos pasos del proceso judicial serán determinantes: los acreedores y las autoridades judiciales deberán aprobar el esquema de reestructuración de pagos para que los aviones puedan volver a volar. La resolución de este concurso podría definir no solo el futuro de la aerolínea, sino también el de cientos de empleados que dependen de su recuperación.







