A dos semanas de la celebración del Día del Niño, el Gobierno ha ordenado el retiro inmediato del mercado del Squeezy Dumpling, un popular juguete antiestrés que representa un grave riesgo para la salud infantil. La medida se adoptó tras detectarse que el producto contiene niveles de benceno muy superiores a los permitidos por la ley.
Los análisis realizados por las autoridades durante julio de 2026 revelaron que el juguete contiene 20 mg/kg de benceno, cuando el límite legal establecido es de apenas 5 mg/kg, es decir, cuatro veces más de lo permitido. El benceno es una sustancia considerada cancerígena que puede ingresar al organismo no solo por ingestión, sino también por contacto con la piel o inhalación, lo que motivó a las autoridades a clasificar la situación como un "grave riesgo químico". La denuncia fue presentada por la Cámara Argentina de la Industria del Juguete (CAIJ) ante la Subsecretaría de Defensa del Consumidor y Lealtad Comercial.
Además de la presencia de esta sustancia tóxica, el Squeezy Dumpling presentaba otras irregularidades críticas. El juguete carecía del Marcado de Conformidad, no tenía identificación del importador y no incluía advertencias de seguridad en castellano, requisitos obligatorios para su comercialización en Argentina. El producto se vendía tanto en comercios físicos como en plataformas digitales de todo el país, por lo que las autoridades ya notificaron a las provincias para realizar inspecciones y retirar los juguetes disponibles.
Este caso tiene un antecedente internacional importante. El mismo juguete había sido retirado previamente del mercado en el Reino Unido durante 2026, luego de que organismos de control europeos detectaran el mismo problema con el benceno. Estos informes sirvieron como respaldo para la denuncia argentina y aceleraron la toma de decisiones de las autoridades locales.
Para quienes ya han adquirido el Squeezy Dumpling, la Subsecretaría de Defensa del Consumidor recomienda dejar de usarlo inmediatamente y colocarlo dentro de una bolsa resistente, cerrarla correctamente e identificarla antes de desecharla. Además, aconsejan lavarse bien las manos con agua y jabón después de manipular el producto para evitar cualquier exposición a la sustancia tóxica. La medida busca proteger la salud de los consumidores, particularmente la de los niños.







