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Advierten que la mortandad de ballenatos en Península Valdés podría ser récord este año e investigan una posible bacteria
Sociedad

Mortandad récord de ballenatos en Península Valdés: investigan una bacteria marina

El Instituto de Conservación de Ballenas (ICB) ha alertado que los registros preliminares de crías de ballena franca austral muertas durante la temporada 2026 podrían superar el récord histórico registrado en 2012, cuando se documentaron 113 ballenatos fallecidos. Hasta la fecha datos extraoficiales contabilizan más de 340 ballenatos muertos en las costas de Península Valdés, una cifra alarmante considerando que este año se han registrado aproximadamente 1200 ballenas francas en la zona.


La investigación científica en curso busca determinar las causas de esta mortandad inusual. Una de las principales hipótesis bajo estudio es la presencia de la bacteria Erysipelothrix rhusiopathiae en el ambiente marino, capaz de provocar afecciones sistémicas graves en los cetáceos. Según la Secretaría de Ambiente de Chubut, esta bacteria se encuentra en la mucosidad que recubre la piel de peces, crustáceos y moluscos. Las muestras de los animales fallecidos fueron enviadas al Instituto Malbrán de Buenos Aires y a laboratorios en Tandil, con resultados esperados para finales de octubre de 2026.


Los expertos subrayan que este evento es atípico. Víctor Fratto, licenciado en Gestión Ambiental especializado en ballenas, explicó que "este año todos son ballenatos", a diferencia de mortandades anteriores que afectaban a ejemplares de diversas edades. El antecedente más cercano ocurrió en 2022, cuando una marea roja causó una gran mortandad en las costas locales. Un estudio de 2016 detectó esta bacteria en lesiones asociadas a ataques de gaviotas en ballenatos, sugiriendo que las heridas podrían servir como puerta de entrada para patógenos, aunque sin establecer una relación causal directa.


Los investigadores enfrentan múltiples interrogantes: no está claro por qué la bacteria genera un brote este año específicamente, ni por qué afecta solo a las crías y no a ejemplares adultos. Para comprender mejor el fenómeno, se requieren estudios complementarios en las aguas de los golfos Nuevo y San José que analicen las condiciones ambientales que podrían comprometer el bienestar de las ballenas, así como relevamientos sistemáticos de las costas para establecer cifras precisas.


El ICB, que completa su 56ª temporada de campo en Península Valdés, cuenta con información recopilada durante cinco décadas sobre más de 5500 individuos. Esta base de datos es fundamental para entender tanto las causas del episodio actual como sus posibles consecuencias para la población a largo plazo. Los resultados de los análisis deben integrarse con el seguimiento de las ballenas vivas y el estudio de la dinámica poblacional para dimensionar completamente el impacto de esta mortandad sin precedentes.

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