Un nuevo desafío viral conocido como "plastic eating" está generando alarma entre especialistas en salud mental, nutrición y medicina. La práctica, que se originó en Douyin (la versión china de TikTok) y se propagó rápidamente a través del hashtag #PlasticEating, consiste en envolver comida en film transparente, masticarla para sentir el sabor y luego escupirla, con la intención de "engañar" al cerebro y evitar ingerir calorías. Aunque se presenta como un "tip" o "hack" inofensivo, los profesionales advierten que se trata de una conducta alimentaria de alto riesgo que puede camuflar o agravar trastornos alimentarios, además de exponer a los adolescentes a asfixia, ansiedad y una relación cada vez más conflictiva con la comida.
Según Mabel Bello, directora médica de ALUBA-Fundación Fundaluba, los trastornos alimentarios aparecen con particular fuerza en la adolescencia, especialmente en mujeres, y suelen estar asociados a inseguridades, miedo al futuro y una cultura que presenta la delgadez como sinónimo de valor y aceptación. Laura Salzman, nutricionista y presidenta del Colegio de Nutricionistas de Buenos Aires, enfatiza que esta práctica no debería llamarse "reto", sino conducta alimentaria de riesgo, ya que reproduce patrones similares a los trastornos de la conducta alimentaria: restricción extrema, disociación con la comida y culpa asociada al placer. Los riesgos concretos incluyen detención del crecimiento, alteraciones en el desarrollo puberal, deterioro de la salud mental e interrupción del ciclo menstrual.
Desde la medicina clínica, Ramiro Heredia del Hospital de Clínicas José de San Martín advierte sobre riesgos inmediatos como la asfixia y la posibilidad de ingerir micro o macroplásticos, cuyos efectos nocivos para la salud son cada vez más documentados. El psicólogo Sergio Héctor Azzara destaca que los adolescentes son particularmente vulnerables porque su cerebro aún está en desarrollo, especialmente las áreas prefrontales vinculadas al control de impulsos, mientras que sus sistemas de recompensa son muy sensibles a la aprobación social. Las redes sociales actúan como "amplificadores culturales" que normalizan conductas extremas cuando aparecen repetidas en videos cortos con estética atractiva.
El algoritmo de TikTok juega un papel fundamental en la viralización de este contenido. Gabriel Garriga, especialista en redes sociales, explica que la plataforma funciona como un "mar de usuarios" donde los videos que más se viralizan son aquellos que disparan emociones fuertes. Una vez que el algoritmo detecta interés en un tema, comienza a bombardear al usuario con contenido similar, creando una "burbuja informativa" en la que casi no entra información contradictoria. Esto es especialmente peligroso para adolescentes, que muchas veces perciben ese universo de publicaciones como la única información disponible.
Las familias deben estar atentas a señales de alerta como cambios en la relación con la comida, rituales extraños al comer, evitación de alimentos, preocupación excesiva por calorías y peso, y consumo intenso de contenidos sobre dietas en redes sociales. También es importante observar cambios en el estado de ánimo, ansiedad, baja autoestima y síntomas depresivos. Los especialistas subrayan que el tratamiento más efectivo requiere abordajes terapéuticos grupales que combinen nutrición, psicología y medicina, trabajando en conjunto con las familias para abordar tanto la educación alimentaria como la emocional.
Aunque en Argentina el fenómeno aún no se ha vuelto masivo, los expertos advierten que es fundamental la vigilancia atenta de padres y educadores. Valentina, una adolescente de 15 años, confirma que este tipo de contenido circula constantemente en TikTok presentado como soluciones útiles en lugar de conductas peligrosas, lo que genera la percepción de que "no es tan grave". Los especialistas coinciden en que las plataformas tienen la responsabilidad de fijar límites claros y no permitir la circulación de contenidos que promuevan conductas que ponen en riesgo la vida y la salud mental de los usuarios, especialmente de menores de edad.







