Un equipo multidisciplinario del INTA (Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria) e Intema (Instituto de Investigaciones en Ciencia y Tecnología de Materiales) desarrolló en 2026 una solución innovadora para transformar la forma en que se empacan las carnes en los supermercados. Los investigadores crearon un film compostable biobasado que reemplaza el plástico de un solo uso, manteniendo la calidad, inocuidad y estabilidad del producto en la góndola sin comprometer su frescura.
Durante el estudio realizado entre especialistas de Balcarce (Buenos Aires) y Anguil (La Pampa), se evaluó la viabilidad técnica de este nuevo material frente al PVC convencional. Los científicos sometieron cortes de carne envasados con ambos films a una exhibición aeróbica refrigerada con luz durante siete días, simulando las condiciones del comercio minorista. Los resultados confirmaron que el envase compostable alcanza un desempeño equivalente al plástico tradicional. "Estos nuevos materiales están formulados a partir de polímeros biodegradables que pueden degradarse biológicamente bajo condiciones de compostaje, transformándose en biomasa, dióxido de carbono y agua sin dejar residuos", explicó Laura Testa, investigadora del proyecto.
Paralelamente, el equipo exploró otra estrategia de sostenibilidad: el uso de granos de destilería secos (GDS) en la dieta bovina. Este subproducto de la industria del bioetanol de maíz fue suministrado a vaquillonas criadas sobre pasturas de alfalfa. Los datos revelaron que los animales suplementados presentaron mayor espesor de grasa dorsal y una tendencia positiva hacia mejor marmóreo, atributos que benefician la clasificación comercial. Además, la alimentación logró un tono rojo más intenso y brillante al inicio del período de conservación, factor clave para la percepción de frescura del consumidor.
La integración de estas innovaciones permite transformar el sistema productivo de manera integral. El aprovechamiento de residuos agroindustriales y la implementación de empaques biodegradables ofrecen una hoja de ruta para modernizar el sector ganadero argentino. "Abordar la sostenibilidad de manera sistémica permite integrar la nutrición animal, el aprovechamiento de subproductos agroindustriales y el desarrollo de nuevos materiales para el envasado sin comprometer la eficiencia ni la calidad del producto", sostuvo Testa.
Con la validación técnica a escala de laboratorio completada, la industria cuenta ahora con herramientas concretas para reducir su impacto ambiental y adaptarse a las exigencias de mercados internacionales que priorizan la producción responsable. Esta innovación representa un paso significativo hacia una ganadería más sostenible y consciente con el medio ambiente.







