Los resultados de las pruebas PISA 2024 han puesto en evidencia el impacto de la inteligencia artificial en el aprendizaje estudiantil, revelando menos esfuerzo cognitivo y resultados más pobres. Jaime Saavedra, director de Desarrollo Humano para América Latina del Banco Mundial, advierte sobre este fenómeno tras participar en el Congreso Internacional de Educación realizado recientemente en San Luis, que reunió a aproximadamente 6.000 docentes y 25 especialistas internacionales. Según Saavedra, la clave para evitar que la IA deteriore las capacidades estudiantiles está en no eliminar el esfuerzo del proceso de aprendizaje.
"Hay un riesgo grande de tener estudiantes dependientes de la IA", señala Saavedra en referencia a la crisis educativa actual (2026). El aprendizaje requiere esfuerzo, entretenimiento y estímulo, pero nunca puede ser algo fácil. "Si no hay un proceso de esfuerzo, equivocación, retroalimentación y corrección, no se aprende nada", enfatiza. Los datos de PISA 2024 muestran que en América Latina se ha replicado la tendencia mundial: reducción en niveles de aprendizaje en matemáticas, lectura y ciencias. Solo El Salvador y Costa Rica mostraron mejoras pequeñas, mientras que la región ya enfrentaba una crisis de aprendizajes incluso antes de la pandemia, con más de la mitad de los estudiantes sin comprensión lectora mínima.
Saavedra subraya que los padres deben convertirse en socios activos del proceso educativo. "Eso es lo que vemos en las sociedades exitosas: familias que efectivamente se sienten copartícipes del aprendizaje". La evaluación consistente es fundamental, ya que todos los niños tienen capacidad de aprender si se les exige y se los apoya adecuadamente. Un estudio realizado en China en 2023 con 26.000 estudiantes demostró que aunque las notas en tareas aumentaron un 18% con uso de IA y el tiempo dedicado cayó un 30%, seis meses después sus aprendizajes cayeron un 20%.
Respecto al uso eficiente de la IA, Saavedra explica que el truco está en cómo la utiliza el maestro. Los buenos docentes ya no pueden evaluar solo mediante tareas para casa; deben hacerlo oralmente, en clase o mediante dinámicas grupales. La IA permite personalización: ejercicios adaptados al nivel específico de cada alumno. Para los estudiantes, el buen uso consiste en emplear tutores de IA para ejercitar al nivel propio o como herramienta de investigación más rápida, sin que reemplace la interacción con el profesor.
El directivo del Banco Mundial también aborda la preocupación sobre delegación cognitiva. Cuando un estudiante usa ChatGPT o Claude para hacer tareas sin pensar, aprueba sin aprender. Es responsabilidad del profesor mostrar cómo el conocimiento sirve para la vida real y captar la motivación de los estudiantes. Aunque los padres se preocupan por la salud mental y el impacto emocional de la IA, Saavedra insiste en que deben estar atentos a ambas cuestiones: tanto al bienestar como al aprendizaje académico fundamental.
Los docentes que mejor aprovechan la IA comparten tres características clave (según las observaciones de Saavedra en 2026): están enfocados en el aprendizaje efectivo de sus alumnos, tienen la convicción de que todos los niños pueden aprender sin excusas, y poseen un profundo sentido de urgencia y responsabilidad sobre el aprendizaje de sus estudiantes. Es crucial capacitar a los docentes en pensamiento crítico para que enseñen a discriminar datos de opiniones y detectar desinformación en la era de las deepfakes.







