Daniel López Rosetti, médico especialista en estrés, habló en LN+ sobre su libro Una buena vida. Para él, superar una pérdida no equivale a cerrar una herida.
En la charla con Cristina Pérez, el especialista contó cómo la muerte repentina de su padre y, cinco meses después, un diagnóstico de tuberculosis pleural lo llevaron a pensar la recuperación como algo que fortalece, y no como una cicatriz que se borra con el tiempo.
¿Qué significa la resiliencia para el médico?
Según López Rosetti, el dolor puede enseñar, pero la resiliencia no consiste en cicatrizar. En sus palabras, se trata de salir más fuerte que antes, sin endurecer la piel ni dejar de lado la emocionalidad.
Para explicarlo, recordó a su madre, de quien dijo haber aprendido mucho sobre el dolor. Contó que, cuando ya ejercía la medicina, les pagó a sus padres un viaje a Europa. Durante ese viaje, su padre lo llamó desde Sevilla para agradecerle, un gesto poco habitual en él. Al día siguiente, su madre lo llamó para avisarle que su padre había muerto de un paro cardíaco.
El médico también señaló que el recuerdo de esos días no funciona como una grabación fija. Según explicó, la memoria hay que reconstruirla cada vez.
Cinco meses más tarde, una radiografía mostró un derrame pulmonar derecho. Tras una biopsia, el diagnóstico fue tuberculosis pleural, que implicó un tratamiento de 18 meses. López Rosetti dijo que, con el tiempo, intentó sacar lo mejor de esa experiencia.
¿Cómo se baja el ritmo en el día a día?
Consultado sobre el ritmo actual, el médico lo resumió así: vivimos a velocidad digital, pero seguimos siendo analógicos. Para conectarse con las emociones, propone algo simple que enseña en sus talleres de manejo del estrés: salir a caminar más despacio y prestar atención a lo que pasa durante el recorrido.
También advirtió que mucha gente no está en su propia agenda. Las tareas se acumulan desde la mañana hasta la noche, y al final del día conviene preguntarse qué espacio quedó para uno mismo.
Sobre las emociones, López Rosetti planteó tres pasos: identificarlas, comprender por qué aparecen y aceptar que cambian. Distinguió el enojo, la alegría, la culpa, la vergüenza y la envidia, y dijo que ponerles nombre no alcanza si no se revisa qué situación las despertó. En sus palabras, hay que amigarse con las emociones, descubrirlas, etiquetarlas y regularlas, sin intentar controlarlas por completo.
Qué tenés que saber
- El libro se llama Una buena vida y fue presentado en una entrevista con LN+.
- La entrevista estuvo a cargo de Cristina Pérez.
- El médico propone caminar más despacio como práctica para conectarse con el presente.
- También recomienda identificar, comprender y regular las emociones en lugar de controlarlas.







