La comunidad científica internacional vuelve a expresar su profunda preocupación por la situación de la investigación en Argentina. Un nuevo pronunciamiento firmado por 24 premios Nobel y destacados científicos internacionales sostiene que el Sistema Nacional de Ciencia, Tecnología e Innovación del país atraviesa un "colapso" sin precedentes. Esta declaración, dirigida al presidente Javier Milei y sus autoridades, retoma las advertencias formuladas en 2024 por 68 premios Nobel, pero con un diagnóstico más severo: "Lejos de revertirse, aquellas preocupaciones se han profundizado".
Entre los firmantes figuran figuras de enorme prestigio internacional, como Steven Chu, exsecretario de Energía de Estados Unidos y Nobel de Física; Françoise Barré-Sinoussi, reconocida por el descubrimiento del VIH; Victor Ambros, Nobel de Medicina 2024 por el descubrimiento de los microARN, y otros referentes de la biología molecular. Los investigadores argentinos Alberto Kornblihtt, Adriana Serquis, Andrea Gamarnik y Roberto Salvarezza también figuran entre los firmantes. La convocatoria abierta continuaba sumando adhesiones, acercándose a las 3000 firmas a julio de 2026.
Los datos que presenta la carta son alarmantes. Según el documento, la inversión nacional en Ciencia y Técnica cayó hasta representar el 0,14% del Producto Bruto Interno en 2026, mientras que desde diciembre de 2023 el sistema perdió cerca de ocho trabajadores por día entre investigadores, becarios, técnicos y personal de apoyo. Los firmantes denuncian la paralización de convocatorias como los Proyectos de Investigación Científica y Tecnológica (PICT), el congelamiento de ingresos y las dificultades para sostener programas de investigación, factores que impulsan la emigración de científicos y comprometen el recambio generacional.
La crisis alcanza a numerosos organismos estratégicos. El Instituto Nacional del Cáncer, el Instituto Nacional de Semillas (Inase), el Instituto Nacional del Agua (INA), el Instituto Nacional de Medicina Tropical (Inmet), la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA), el Conicet y el Instituto Nacional de Tecnología Industrial (INTI) han sufrido recortes, reestructuraciones o cierres. En el Conicet específicamente, se denuncian 379 despidos y el freno a ingresos a carreras de investigador. Las universidades nacionales, donde se desarrolla cerca del 80% de la investigación científica argentina, también enfrentan una reducción de recursos que compromete laboratorios, institutos y la formación de nuevos investigadores.
Los autores advierten que el impacto excede lo académico. La ciencia constituye una herramienta central para el desarrollo económico, la innovación tecnológica, la salud pública, la producción agropecuaria y la preservación ambiental. Argentina integra el reducido grupo de países con capacidad para desarrollar tecnología satelital y nuclear propia, logro alcanzado gracias a décadas de inversión pública. Los firmantes concluyen que el deterioro actual no solo afecta a quienes trabajan en laboratorios, sino también a la capacidad futura del país para generar innovación, y advierten que "se avizora la destrucción de un sistema que tardó muchos años en construirse".
La carta insta al Gobierno a revertir los recortes presupuestarios, restablecer los mecanismos de financiamiento de la investigación, garantizar la continuidad de los organismos científicos y generar condiciones que permitan retener y formar recursos humanos altamente especializados. Los firmantes señalan que preservar el Sistema Nacional de Ciencia, Tecnología e Innovación es un objetivo que trasciende a la comunidad científica local y tiene consecuencias internacionales debido a los aportes que los investigadores argentinos realizan al conocimiento global.







