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Featured image for: Selva petrificada: por qué el hallazgo de los troncos de 50 millones de años en la Patagonia es un hito científico
Sociedad

Descubrieron troncos petrificados de 50 millones de años en la Patagonia

Un hallazgo extraordinario sacudió el mundo científico argentino cuando especialistas confirmaron el descubrimiento de un bosque petrificado en Pilcaniyeu, Río Negro. El sitio, ubicado a 80 kilómetros al sur de San Carlos de Bariloche, contiene 13 troncos fósiles de aproximadamente 50 millones de años de antigüedad. El descubrimiento surgió tras una denuncia a la Secretaría de Cultura sobre posibles restos fósiles en un establecimiento rural, activando de inmediato una investigación que revelaría uno de los hallazgos paleontológicos más significativos de la región.


La Asociación Paleontológica de Bariloche, junto con personal de la Gendarmería Nacional, se trasladó al predio para corroborar la existencia de troncos fosilizados pertenecientes a coníferas y angiospermas (plantas con flores). Ari Iglesias, paleontólogo del Conicet y presidente de la asociación, describió el impacto del descubrimiento: "Cuando llegué al lugar, me impactó ver el diámetro gigante de algunos troncos, con más de un metro, lo que significa árboles de más de 30 metros de altura". Los árboles no están petrificados, sino que pasaron por un proceso de permineralización, permitiendo identificar especies y realizar análisis celulares detallados.


Los estudios preliminares ubicaron estos ejemplares en el Eoceno, un período geológico de hace 34 a 56 millones de años, cuando la Patagonia presentaba un clima tropical completamente diferente al actual. En esa época remota, no existía hielo en los polos, la Antártida y la Patagonia estaban conectadas, y aún no se había formado la cordillera de los Andes. El paisaje era dominado por bosques tropicales donde convivían especies extintas como fororracos, notoungulados y otros mamíferos únicos. Investigaciones posteriores revelaron que la región era 40% más diversa, albergando plantas similares a la lenga y el ñire junto a palmeras, familiares del palo borracho y de la yerba mate, sugiriendo que este bioma se extendía hasta el noroeste argentino.


La preservación milagrosa de estos troncos durante millones de años fue posible gracias a procesos geológicos específicos. Los árboles fueron rápidamente cubiertos por sedimentos que impidieron su descomposición, y el agua rica en minerales atravesó gradualmente los tejidos vegetales, reemplazando la materia orgánica original. Con la elevación del territorio causada por la formación de los Andes y la erosión de millones de años, los troncos quedaron expuestos en la superficie, visibles para cualquiera. Los investigadores documentaron meticulosamente el sitio mediante fotografía, geolocalización y extracción de muestras para futuras investigaciones.


Los restos y muestras obtenidas fueron trasladados al Museo Paleontológico de Bariloche bajo resguardo oficial, donde permanecerán mientras avanzan los análisis científicos. Este procedimiento se desarrolló conforme a la Ley Provincial Nº 3656 de Protección y Conservación del Patrimonio Cultural y Natural de Río Negro, que protege expresamente los sitios paleontológicos. Iglesias enfatizó la relevancia del hallazgo: "Hasta ahora no habían sido descubiertos bosques petrificados de esta edad. Esto le da un valor científico tremendo para entender el pasado y un valor patrimonial extraordinario a toda esa zona".

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