La historia de la cooperativa de los trabajadores del hotel Bauen arrancó en marzo de 2003. Dos años después de la quiebra de la empresa que operaba el hotel. Comenzaron a autogestionarlo, pero desde el 2007 convivieron con una orden de desalojo, que fueron frenando con diferentes apelaciones. El cierre del hotel por la pandemia terminó por agravar la situación al sumar muchas deudas. En pocos días, harán el anuncio oficial, en octubre podrían dejar el histórico edificio de Callao 360, según adelantó su presidenta.
La época de su esplendor fue en la década del ’80, con una ubicación privilegiada, salones y hasta un teatro. Con la gestión privada llegaron a tener 150 empleados, luego la cifra bajó a 60 y siguió en baja. Muchos no resistieron. Después de varios cruces judiciales, los trabajadores lograron que en la última sesión parlamentaria del 2016, se sancione una ley que declare el edificio de utilidad pública y se apruebe la expropiación del tradicional Hotel Bauen. A cambio de los créditos impagos durante 40 años, la idea era que el Estado escriturará a su nombre y se cediera en comodato la gestión a la cooperativa. El presidente Mauricio Macri, en diciembre de 2016, vetó la ley de expropiación.
La actual presidenta es María Eva Lossada, una de las más expertas, ingresó a comienzos de los años 90 como mucama y hoy preside una cooperativa emblemática en el sector de empresas recuperadas. Resistió todos estos años, pero confiesa que ya no dan más. Sin embargo evalúan mudarse en Octubre a otras instalaciones para que los trabajadores no queden en la calle.
María Eva Lossada, señaló al medio Grito del Sur: “Siempre dijimos que este edificio era del Estado, pero como no tuvimos soluciones hoy tenemos que apostar por nuestras fuentes de trabajo. Tenemos que migrar a otro lado para ver cómo seguimos, se pidió ayuda al INAES en ese sentido. Es una situación muy angustiante porque la deuda con los proveedores es grande, este lugar no lo podemos aguantar…Es muy doloroso pero seguiremos en otro lado”.
Cada día que pasa con el hotel cerrado, aumenta la angustia de los trabajadores. Lo que no pudo el intento de desalojo de diciembre pasado y las diferentes clausuras, lo pudo la pandemia. “Nos hicieron de todo y ya no teníamos plata, pero invertimos para seguir trabajando. La pandemia nos terminó fundiendo, pero ya arrastrábamos una situación muy difícil. Tenemos la Justicia atrás nuestro y no podemos más, hay compañeros que están yendo a comedores porque estamos sin ingresos desde marzo”, puntualizó Lossada que trabaja hace tres décadas en el Bauen.
Fuente: Baenegocios.com







