En este sentido, destacó que «en la Argentina hubo un fuerte proceso de inclusión social» con programas como la Asignación Universal por Hijo (AUH) y la asignación por embarazo, además de la educación pública y gratuita desde el nivel inicial hasta la universidad.
Sin embargo, apuntó que, aún en las sociedades más avanzadas, las mujeres no acceden a cargos de poder. «Una mujer es presidenta, es reelecta, pero la discriminación permanece. Es una discriminación cultural a la mujer, aún a aquellas que ocupamos cargos. Recibimos críticas no políticas sino sexistas aún ocupando las más altas magistraturas«.
«Hay que romper las fronteras culturales de que la mujer es un ser inferior o menos inteligente que los hombres. Las políticas tienen que estar destinadas a la cultura y no que la igualdad de género sea una obligación por un tratado internacional. Tiene que ser una profunda convicción en los corazones de hombres y de las mujeres también, que a veces nos discriminamos entre nosotras injustificadamente», agregó.







