A mediados de agosto de 2026, el Gobierno enfrenta un escenario político más complejo de lo esperado para lograr la suspensión de las PASO en el Congreso durante septiembre. Hace apenas un mes, la administración Milei contaba con todo listo para avanzar con esta reforma electoral, que permitiría implementar listas colectoras —un sistema que beneficiaría a los gobernadores aliados al enganchar sus candidatos legislativos en la fórmula presidencial de Javier Milei para su reelección en 2027. Sin embargo, los mandatarios provinciales han comenzado a expresar dudas sobre el proyecto. "Falta confianza", advirtieron fuentes cercanas a las negociaciones, anticipando que las tratativas se extenderán hasta último momento.
La derrota del oficialismo con la Ley de Tierras a principios de agosto de 2026 marcó un punto de inflexión en las relaciones con los gobernadores. Varios aliados retiraron su apoyo a una medida que inicialmente respaldaban y que beneficiaba a sus territorios. El gobernador Juan Pablo Valdés criticó la comunicación deficiente del Gobierno, mientras que declaraciones del canciller Pablo Quirno sobre la posibilidad de que extranjeros compraran municipios, sumadas al rechazo de figuras públicas como Tini y Emilia Mernes, generaron una situación incómoda para los mandatarios provinciales que debían respaldar la iniciativa.
Tras la llegada de Diego Santilli a la Jefatura de Gabinete en julio de 2026, el Gobierno había iniciado una etapa de acercamiento con sus aliados. En ese contexto, la suspensión de las PASO parecía prácticamente asegurada gracias al apoyo de la UCR y el PRO. Pero un sector del radicalismo comenzó a reconsiderar su posición, viendo en las PASO una herramienta fundamental para dirimir liderazgos internos, especialmente si surgiera un candidato presidencial de la centroderecha que pudiera competir con Milei. Los gobernadores radicales enfrentan un dilema: cuentan con alto apoyo a la figura presidencial, pero carecen de un candidato propio que represente una alternativa clara a La Libertad Avanza.
"El tema se enfrió", reconocen dirigentes radicales sobre la suspensión de las PASO a mediados de agosto de 2026. Algunos son más críticos y señalan que el Gobierno desperdició tiempo valioso con la salida de Manuel Adorni, el operativo fallido para recibir a la Selección argentina y los errores en la gestión de la Ley de Tierras. "Tenían que haber avanzado cuando estaban los votos y se colgaron", describen. Aunque esto no significa que rechacen definitivamente la reforma electoral, sí advierte que el Gobierno no tendrá una negociación tan sencilla como suponía. En la Casa Rosada confían en el apoyo del PRO, consolidado tras las recientes paces entre Karina Milei y Mauricio Macra, así como en gobernadores como Rogelio Frigerio e Ignacio Torres. El plan es reforzar los vínculos con el radicalismo de Alfredo Cornejo y los mandatarios del norte y la cordillera de cara a 2027.
El calendario apremia: el Gobierno necesita resolver el futuro de las PASO en el Congreso durante septiembre de 2026 para cumplir con los requisitos de la Cámara Nacional Electoral, que exige un cronograma para octubre. Los libertarios confían en lograrlo, aunque reconocen el traspié con la Ley de Tierras. Como contraparte, los radicales exigen avances en otros proyectos, como la aprobación de Zonas Frías y la implementación de Zonas Cálidas, una especie de "semáforo" de tarifas por zona geográfica. "¿Por qué lo vamos a apoyar ahora? Falta mucho", dicen los dirigentes involucrados en las negociaciones. Pese a las tensiones, desde La Libertad Avanza mantienen que "hay plafón para avanzar en acuerdos".
En tanto, un sector de la UCR ha renovado sus esperanzas sobre la posibilidad de presentar un candidato presidencial propio en 2027. El espacio "Radicales, estamos a tiempo", liderado por Mario Negri, Ernesto Sanz y Jesús Rodríguez, entre otros, ha planteado la necesidad de que la UCR tenga su propio candidato para no repetir el fracaso electoral de 2023. Defienden las PASO como herramienta indispensable para esta estrategia. Aunque las autoridades partidarias evitan mencionar nombres específicos, reconocen que "trabajan para construir una alternativa". Entre los militantes circulan los nombres de Maximiliano Pullaro, Gustavo Valdés y Alfredo Cornejo como posibles candidatos presidenciales, aunque ninguno ha mostrado interés público por el momento. Solo Valdés se atrevió a sugerir que podría haber "un hombre que pueda representar los intereses de los argentinos" en la próxima contienda presidencial.







