La Central General del Trabajo (CGT) no descarta convocar a un nuevo paro general como respuesta a la reforma laboral impulsada por el Gobierno. Desde la conducción sindical advierten que el decreto presidencial excede los alcances de la ley aprobada por el Congreso, por lo que mantienen una estrategia judicial en busca de una resolución favorable. Los dirigentes sindicales sostienen que el Ejecutivo avanzó más allá de lo establecido en la norma, una situación que podría profundizar el conflicto con la Casa Rosada.
La CGT denuncia que las modificaciones impulsadas por el Gobierno buscan debilitar a las organizaciones sindicales mediante el desfinanciamiento, facilitando un modelo de flexibilización laboral y reduciendo la capacidad de representación de los trabajadores. Los dirigentes cuestionan lo que consideran una aplicación selectiva de las leyes: "Si el Gobierno no cumple la ley universitaria, ¿por qué vamos a acatar una ley con semejante impacto negativo?" preguntaron desde la central obrera.
Las críticas al rumbo laboral llegaron también al plano internacional. Durante la 114.ª Conferencia Internacional del Trabajo de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) en Ginebra, el cosecretario general de la CGT, Jorge Sola, denunció al Gobierno argentino por incumplir normas internacionales y avanzar sobre derechos laborales históricamente reconocidos. Sola afirmó que la gestión de Milei impulsa una transformación profunda de las relaciones laborales bajo la premisa de que las protecciones a los trabajadores constituyen un obstáculo para el crecimiento económico.
Los datos que maneja la CGT refuerzan su diagnóstico crítico. Según el monitor de Fundar con cifras del INDEC, desde la llegada de Milei cerraron más de 24 mil empresas. Un estudio del Área de Empleo, Distribución e Instituciones Laborales (EDIL) y la Facultad de Ciencias Económicas de la UBA indicó que se perdieron cerca de 300 mil puestos de trabajo en el mismo período. Este deterioro económico, combinado con los cambios laborales impulsados por el Gobierno, alimenta la discusión interna sobre nuevas medidas de fuerza.
La CGT convocará en los próximos días a una reunión ampliada de su Consejo Directivo junto a representantes de distintos sectores productivos para definir una estrategia común. Aunque la posibilidad de una nueva huelga nacional todavía no tiene fecha, desde la central remarcan que la herramienta "siempre está latente". Consideran necesario ampliar los consensos internos para garantizar una medida de fuerza con alto nivel de adhesión y alcance nacional.
Además de las acciones gremiales, la CGT avanza en la elaboración de un índice propio de inflación junto con especialistas de la Universidad de Buenos Aires. La iniciativa, que busca incorporar investigadores de la Universidad Católica Argentina y economistas de distintos espacios, podría presentarse durante julio próximo.







