La industria yerbatera de Misiones atraviesa una crisis sin precedentes provocada por la desregulación del mercado, la caída abrupta de precios y la concentración económica en grandes empresas. El conflicto afecta a aproximadamente 50 mil familias productoras que venden sus cosechas por debajo del costo de producción, poniendo en riesgo la estabilidad de uno de los sectores más importantes para la economía provincial.
Julio Peterson, productor yerbatero misionero, explicó que actualmente cuesta $435 producir un kilo de hoja verde, mientras que los compradores ofrecen apenas $260. "Es inviable seguir así", señaló. Esta brecha crítica surgió tras el DNU 70/2023 del Gobierno de Javier Milei, que eliminó las facultades del Instituto Nacional de Yerba Mate (INYM) para regular precios e intervenir en el mercado. Ahora son las grandes empresas y el mercado quienes definen los valores, fortaleciendo a los gigantes del sector como Playadito y Las Marías, que concentran el 48% de la molienda nacional.
Los productores reclaman que históricamente recibían entre el 10% y 15% del precio final en góndola, pero hoy apenas alcanzan el 3%. Peterson denunció que "nos asfixian ante la necesidad del empobrecimiento y nos ofrecen precios irrisorios". Las cooperativas enfrentan colapso financiero, presionadas por precios bajos y la imposibilidad de competir en igualdad de condiciones. Las asociaciones de productores presentaron una demanda judicial para restablecer un precio de resguardo oficial que cubra los costos de producción.
La crisis tiene dimensiones económicas devastadoras. Con una producción anual de mil millones de kilos de hoja verde, el sector perdió más de $80 mil millones el año pasado. Paradójicamente, mientras los productores reciben menos dinero, los precios en las góndolas se duplicaron. Peterson cuestionó la falta de respuestas del Gobierno nacional: "Es el primer gobierno que se basa en excusas. No hay solución, no hay respuestas concretas".
El éxodo laboral agrava la situación. Más de 10 mil trabajadores yerbateros migraron a Brasil buscando mejores oportunidades, y solo 2 mil regresaron. Esto representa una pérdida de mano de obra calificada que profundiza la crisis social en Misiones. Aunque las exportaciones crecieron año a año, el consumo interno cayó debido a la difícil situación económica del país, donde la clase media tiene menor poder adquisitivo.







