A casi dos años de la final que cerró un ciclo histórico para la selección argentina, el psicólogo Alejandro Schujman analiza en julio de 2026 las emociones colectivas que marcaron ese desenlace. Bajo el liderazgo de Lionel Messi y Lionel Scaloni, el equipo no solo enfrentó un resultado deportivo, sino un desafío emocional que trascendió la cancha. "Se termina un ciclo. El partido de la final es un sabor amargo al final de un viaje que nos regalaron durante todos estos años", expresó el especialista. Para muchos argentinos, el verdadero valor de este equipo radicó en el aprendizaje emocional y social que dejó su recorrido, más allá de los trofeos conquistados.
Schujman destacó que la gratitud prevaleció sobre la frustración en la reacción colectiva. "La palabra es gracias. Esto fue un partido dentro de un viaje. Estos jugadores nos enseñaron mucho", afirmó el psicólogo, proponiendo un cambio de paradigma sobre cómo la sociedad procesa la derrota. El liderazgo de Messi y Scaloni fue central en esta dinámica: "Scaloni armó el equipo con el mejor jugador del mundo porque es el líder que es, un tipo que no tiene problema en llorar". La autenticidad del entrenador y su disposición a mostrar emociones públicamente representaron un modelo de gestión emocional relevante. A diferencia de ciclos anteriores, este grupo combinó talento con pertenencia y humildad: "Cada uno aportó lo suyo".
La interacción entre liderazgo, talento y valores humanos generó una experiencia compartida que trascendió lo deportivo. Schujman identificó el factor diferencial: "El talento más el liderazgo y el valor diferencial es la cuestión de grupo, que otras selecciones no lograron". La derrota ante España no anuló el vínculo entre la selección y la sociedad argentina. El público reconoció que todos "lo dieron absolutamente todo", lo que permitió procesar el resultado desde la gratitud más que desde la crítica habitual.
El especialista enfatizó que este cierre dejó un aprendizaje profundo sobre la frustración. "Salir primeros no es la única forma de ganar, y este es un aprendizaje que deberíamos llevarnos en todos los órdenes de la vida, no solo el deportivo", reflexionó Schujman. La capacidad de reconocer y transitar el duelo forma parte del proceso de maduración social. La vivencia colectiva se nutrió de la identificación con el grupo y sus referentes, demostrando que la memoria y la empatía son valores fundamentales.
El legado de Messi, Scaloni y la selección trasciende lo deportivo. Schujman resaltó que la humildad y la cercanía fueron el sello de este equipo: "Estos tipos no se la creyeron nunca". El psicólogo sugirió que la sociedad argentina incorpore estos valores en equipos de fútbol, colegios y espacios públicos. "En un mundo que huele a pólvora, esto es un aprendizaje enorme", expresó. Para el futuro, recomendó enfrentar la nueva etapa desde el agradecimiento: "Lo más valioso que tiene un pueblo es la memoria. Espero que esto que hoy es presente sea futuro real y tangible".







