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Featured image for: Qué pasó con Agostina Páez, la argentina acusada de racismo en Brasil
Sociedad

Agostina Páez: giro inesperado en el juicio por racismo en Brasil

Agostina Páez, abogada santiagueña de 29 años, enfrentó el martes el inicio formal del juicio en su contra en los tribunales de Río de Janeiro, Brasil, acusada de racismo. El caso se originó el 14 de enero cuando fue filmada realizando gestos racistas contra empleados de un bar en Ipanema. La joven permanece desde hace dos meses en el país vecino con prohibición de salir y bajo monitoreo con tobillera electrónica, enfrentando una pena potencial que fue reducida significativamente durante la audiencia.


En un giro sorpresivo, el juez Guilherme Schilling Pollo Duarte determinó que Páez no podrá abandonar el país de inmediato, manteniendo las medidas cautelares y el monitoreo electrónico. Sin embargo, la fiscalía brasileña realizó un cambio estratégico crucial: redujo el pedido de condena de tres delitos a uno, con una pena mínima que podría compensarse con servicios comunitarios e indemnización a las víctimas. Este movimiento fue resultado de las disculpas públicas que Páez presentó tras cambiar su defensa legal, reconociendo su reacción equivocada.


La nueva estrategia de defensa, liderada por la abogada Carla Junqueira, busca que Páez pueda afrontar el proceso desde Argentina. La fiscalía pidió que indemnice con aproximadamente US$50.000 a cada una de las víctimas, transformando la condena en un resarcimiento económico. El juez aún no se expidió sobre los montos finales, que se esperan en los próximos días y determinarán la instrumentación de su salida del país.


Junqueira expresó conformidad con los resultados obtenidos en la primera etapa del juicio. "Entramos esperando una pena de al menos dos años, con cumplimiento efectivo en Argentina. Pero la fiscal entendió que el pedido de disculpas significó que Agostina entendió lo que significa para Brasil el racismo", explicó la abogada. El Consulado Argentino en Río de Janeiro presentó una nota formal ante el juez ofreciendo garantías de que Argentina se compromete a asegurar que el proceso penal pueda ser cumplido y monitoreado desde el país.


Páez estuvo acompañada en la audiencia por su abogada Junqueira, el abogado Sebastián Robles y el cónsul argentino adjunto en Río de Janeiro, Maximiliano Alaniz. Al salir de la sesión, que se extendió por más de tres horas, Páez expresó alivio: "Le dije al juez la verdad, en todo momento la verdad. Le pedí perdón a las víctimas". Su padre, Mariano Páez, quien viajó urgentemente para acompañarla, cuestionó duramente el pedido inicial de pena, calificándolo como "una locura" y revelando que su hija atraviesa una depresión profunda con tratamiento psicológico.

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