Argentina enfrenta un escenario preocupante de brotes de enfermedades prevenibles por vacunas. Según el Mapa de Cobertura y Distribución de Vacunas del Ministerio de Salud de la Nación, ninguna vacuna en ningún grupo de edad alcanza la meta del 95% de cobertura necesaria para garantizar la inmunidad de rebaño. Esta situación ha generado brotes de hepatitis A, tos convulsa, tuberculosis e influenza que expertos advierten podrían evitarse con coberturas vacunales adecuadas.
La hepatitis A presenta una cobertura promedio del 49,4% a nivel nacional, descendiendo al 29% en la Ciudad de Buenos Aires. Alejandra Gaiano, médica infectóloga pediatra y especialista en salud pública, advierte que sin alcanzar el 95% de cobertura se pueden generar brotes como el actual. Antes de que la vacuna se incorporara al Calendario Oficial en 2005, esta enfermedad causaba casos de hepatitis fulminante de altísima mortalidad que requería trasplante hepático. La situación también afecta a adultos considerados grupos de riesgo que tienen recomendación de vacunación pero no siempre la reciben.
El brote de tos convulsa o coqueluche ha producido 14 muertes en bebés y niños menores de 2 años entre 2025 y lo que va de 2026. Este brote está directamente vinculado a la baja vacunación materna con DPTa a partir de la semana 20 del embarazo. Simultáneamente, se registran casi 800.000 casos de influenza, donde menores de 10 años representan casi la mitad y menores de 2 años el 35%. La tuberculosis también presenta un preocupante incremento con casi 8.200 nuevos casos en lo que va de 2026, cifra superior a los 6.855 reportados en total entre 2022 y 2025.
Las dificultades de acceso constituyen la principal barrera para alcanzar coberturas adecuadas. En grandes urbanizaciones como Buenos Aires, Córdoba y Rosario, la vacunación no ocurre de la misma forma que en localidades pequeñas donde se realiza vacunación casa por casa y en escuelas. Analía Ureña, directora del Centro de Estudios para la Prevención y Control de Enfermedades Trasmisibles, señala que existe una importante población en zonas vulnerables donde las dificultades de acceso explican las bajas coberturas. Además, existe deserción significativa: en 2025, la cobertura de polio descendió del 92% a los 2 meses al 79,2% a los 6 meses, y apenas 57% completó el refuerzo a los 5 años.
Los expertos enfatizan que se requiere decisión política para mejorar la situación. Gaiano propone acciones como vacunación en escuelas y hospitales, vacunatorios sin turnos con horarios extendidos, campañas especiales como "Noche de las vacunas" o "Festival de las vacunas", y aprovechar cada consulta para aplicar todas las vacunas posibles. Ureña subraya la necesidad de capacitación, disponibilidad de insumos, campañas con recursos asignados y trabajo coordinado desde todos los sectores. Solo así se podrá revertir esta crisis de cobertura vacunal que pone en riesgo la salud pública del país.







